Recesión


Una recesión es una disminución o pérdida generalizada de la actividad económica de un país o región. Esta reducción de la actividad económica se mide a través de la bajada, en tasa interanual, del Producto Interior Bruto (PIB) real, y debe producirse de manera generalizada durante un período de tiempo significativo. No existe acuerdo en la doctrina acerca de cuál es dicho periodo, si bien, con el tiempo ha venido a extenderse la opinión emitida por Julius Shiskin en un artículo publicado en el diario New York Times en 1975 en torno a dos trimestres consecutivos de caída como plazo definitorio para el término.[1]

La recesión se suele caracterizar por una reducción de casi todas las variables económicas como son:

La recesión puede producirse de forma suave o abrupta. En este último caso hablamos de crisis. El proceso se complica cuando un elevado número de empresas entra en quiebra y arrastra a los proveedores pudiendo llegar en algunos casos a lo que normalmente denominamos crisis. Tal disminución generalmente provoca un gran desempleo. Si la recesión es muy seria, se conoce como depresión.

Algunas causas de la recesión son la sobreproducción, la disminución del consumo por escasez de demanda (atribuible a la preocupación sobre el futuro, por ejemplo), la carencia de innovaciones y de formación de nuevo capital, fluctuaciones casuales, corrupción política y económica y las pandemias. Las recesiones suelen estar motivadas por fuertes oscilaciones de la demanda agregada. También una recesión es incentivada por crisis sanitarias, como el COVID-19. Algunas recesiones han ocurrido por la especulación excesiva desregulada de los mercados financieros en conjunto con la corrupción empresarial, como la Gran Recesión del año 2008 (también conocida como Crisis subprime) y la Crisis del 29.