Recurso natural


Recurso natural es todo aquel producto de la naturaleza, material o energético, que sirve para cubrir necesidades biológicas del ser humano (alimento, ropa, vivienda, construcciones), para desarrollar una actividad económica, o bien para satisfacer las demandas sociales (artículos de consumo).

Económicamente se consideran recursos a todos aquellos medios que contribuyen a la producción y distribución de los bienes y servicios usados por los seres humanos. Los economistas entienden que varios tipos de recursos son escasos frente a la amplitud y diversidad de los deseos humanos, que es como explican las necesidades. Posteriormente, se define a la economía como la ciencia que estudia las leyes que rigen la distribución de esos recursos entre los distintos fines posibles. Bajo esta óptica, los recursos naturales se refieren a los factores de producción proporcionados por la naturaleza sin modificación previa realizada por el ser humano; y se diferencian de los recursos culturales y humanos en que no son generados por el ser humano (como los bienes empleados en la transformación industrial (como la industria pesada o la industria agropecuaria, el trabajo o la tecnología). El uso de cualquier recurso natural acarrea dos conceptos a tener en cuenta: la resistencia, que debe vencerse para lograr la explotación, y la interdependencia.

De acuerdo a la disponibilidad en tiempo, tasa de generación (o regeneración) y ritmo de uso o consumo, los recursos naturales se clasifican en renovables y no renovables.[1]​ Los recursos naturales renovables hacen referencia a recursos bióticos, recursos con ciclos de regeneración por encima de su nivel de extracción. El uso excesivo de los mismos los puede convertir en recursos extintos (bosques, pesquerías, etc), aunque muchos de ellos sean ilimitados (luz solar, mareas, vientos, entre otros...). Los recursos naturales no renovables, por su parte, son generalmente depósitos limitados o con ciclos de regeneración muy por debajo de los ritmos de extracción o explotación (minería, petróleo, etc). En ocasiones es el uso abusivo y sin control lo que los convierte en agotados, como por ejemplo en el caso de la extinción de especies. Otro fenómeno puede ser que el recurso exista, pero que no pueda utilizarse, como sucede con el agua contaminada, etc.

El consumo de recursos está asociado con la producción de residuos: cuantos más recursos se consumen más residuos se generan.[2]​ Se calcula que en España cada ciudadano genera más de 1,38 kg de basura al día, lo que al final del año representa más de 500 kg de residuos.[3]


Selva en el Parque nacional de Masoala en Madagascar, es un ejemplo de fuente de recursos naturales intacta. El bosque proporciona madera para los seres humanos, alimento, agua y refugio para la flora y fauna. El ciclo de nutrientes entre los organismos forma las cadenas alimentarias y la biodiversidad de la especies.
Un roble en Dinamarca, ejemplo de un recurso natural renovable.
La enorme excavación de gran profundidad, de la mina de cobre de Tintaya en el Departamento de Cuzco, Perú, ejemplo de la explotación de un recurso natural no renovable
Acceso a galería 2P5 en la mina de carbón Yacimientos Carboníferos Río Turbio, en Argentina. El carbón, además de no ser renovable, es muy contaminante y, actualmente, varios países están intentando poner a cero su producción de carbón.