Refusenik


Refúsenik o refyúznik (en hebreo, מסורב עליה‎, mesorav aliyah o «aquel que no está autorizado a realizar la aliyah» —migración—; en ruso, отказник, otkáznik, de отказ, «negativa») era un término no oficial para las personas, por lo general, pero no exclusivamente, judías soviéticas, a las que se les negaba el permiso para abandonar la URSS (u otros países del entonces Bloque del Este u oriental), durante la denominada Guerra Fría.[1]​ El término refúsenik es en realidad una palabra por momentos irónica, derivada del verbo inglés to refuse («rehusar» o «denegar»), a la que se le agregó el sufijo ruso nik. Pero con el paso del tiempo, e incluso luego del colapso de la Unión Soviética, el término «refúsenik» ha entrado en el uso coloquial anglosajón para referirse a cualquier tipo de manifestante, proveniente de cualquier país.

Un número cada vez mayor de judíos soviéticos comenzaron a solicitar visados de salida para poder emigrar de la Unión Soviética, especialmente en el período posterior la Guerra de los Seis Días de 1967. Si bien a algunos se les permitió salir, a la mayoría se les negó el permiso para emigrar, en algunos casos instantáneamente, en otros demorando, "durmiendo" o haciendo languidecer las peticiones durante años en el OVIR (ОВиР: Отдел Виз и Регистрации, transliterado como Otdel Viz i Reg(u)istratsii, "Oficina de visados y registro"), el departamento del MVD responsable de la provisión de los visados de salida.

En muchos casos, la razón que se les dio a algunas de estas personas, en particular a los ingenieros, fue que en algún momento de sus carreras habían tenido contacto con información vital para la seguridad nacional de la Unión Soviética[2][3]

Para solicitar un visado de salida, los candidatos (a veces toda su familia) a menudo debían abandonar sus (obviamente estatales) puestos de trabajo, lo que a su vez los hacía vulnerables a recibir acusaciones de parasitismo social, tipificado como delito en el duro código penal soviético.[2]

Muchos judíos soviéticos encontraron que el (no brutal pero sí evidente) antisemitismo institucionalizado de la URSS bloqueaba las posibilidades de promoción o avance de sus peticiones. De hecho, algunas áreas del gobierno soviético estaban virtualmente restringidas a los judíos,[3][4]​ a pesar de tener éstos una representación superproporcional en el PCUS, mucho más alta que la de cualquier otro grupo nacional.[5]