Relaciones diplomáticas de la Santa Sede


La Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con numerosos países. Desde la Edad Media, la sede de Roma ha sido reconocida como un ente soberano. Es la Santa Sede (no el Estado de la Ciudad del Vaticano) la que mantiene dichas relaciones formales.

En algunos casos, las relaciones diplomáticas se remontan a varios siglos; en otros casos, son relativamente recientes. En España, por ejemplo, hay acreditado un Nuncio desde 1577; en Francia, desde 1583; ante la Federación Rusa, solo desde 1994. La Delegación ante los Estados Unidos existe solo desde 1893 y solo desde 1998 está presidida por un Nuncio.

Hay algunos casos particulares. Por ejemplo, no fue hasta el 16 de enero de 1982 que se restablecieron las relaciones diplomáticas plenas entre la Santa Sede y el Reino Unido, interrumpidas durante 447 años, puesto que Enrique VIII se separó en 1535 de la Iglesia católica estableciendo la confesión anglicana.

Las relaciones diplomáticas más recientes son con Emiratos Árabes Unidos, Catar, Montenegro, Serbia, Timor Oriental.

La primera Nunciatura establecida con carácter permanente fue en la República de Venecia, en 1500. El primer estado protestante en enviar un Embajador ante la Santa Sede fue Prusia, en 1805 y el primer Estado no cristiano que estableció relaciones diplomáticas con la Santa Sede fue Japón, en 1942.

En la actualidad la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con 180 estados soberanos.[1]​ El último país con el que estableció relaciones fue Birmania en 2017.[2]


El Palacio de España, situado en la plaza homónima de Roma, alberga la embajada española ante la Santa Sede.
La Santa Sede tiene el estatus de observador permanente y un asiento en la ONU como delegación sin derecho a voto desde 1964. Comparte esa categoría con el Estado de Palestina desde 2011.