República Democrática de Somalia


La República Democrática Somalí (en Somalí; Jamhuuriyadda Dimuqraadiya Soomaaliyeed, Árabe; الجمهورية الديمقراطية الصومالية, al-Jumhūrīyah ad-Dīmuqrāṭīyah aṣ-Ṣūmālīyah) fue un estado socialista liderado por Mohamed Siad Barre, que gobernó Somalia tras un golpe de Estado en 1969.[1][2][3]​ El golpe de Estado tuvo lugar pocos días después del asesinato de Abdirashid Ali Shermarke, el segundo presidente de la Somalia independiente, por parte de uno de sus guardaespaldas.[3]

Junto a Siad Barre, el Consejo Supremo de la Revolución (CSR) asumió el poder tras el asesinato del presidente Sharmarke, liderado por el General Salaad Gabeyre Kediye y el jefe de Policía Jama Korshel. Por consiguiente, el CSR disolvió el parlamento y la Corte Suprema, suspendiendo asimismo la Constitución.[4]

El ejército revolucionario estableció programas a largo plazo para fomentar el empleo. También desempeñó con éxito una campaña urbana y rural por la alfabetización, que ayudó a incrementar en gran medida la tasa de alfabetización somalí. En adición al programa de nacionalización de tierras e industrias, la política exterior del nuevo régimen hizo énfasis en la recuperación de los valores religiosos tradicionales de Somalia y sus relaciones con el mundo árabe, ingresando en la Liga Árabe en 1974.[5]​ Ese mismo año, Siad Barre ejerció también como secretario general de la Organización para la Unidad Africana (OUA), organismo predecesor de la Unión Africana (UA).[6]

En julio de 1976, el CSR se disolvió y se colocó en su lugar el Partido Socialista Revolucionario Somalí (PSRS), un gobierno unipartidista basado en el socialismo científico y los principios del Islam. El PSRS fue un intento de reconciliar a la ideología oficial del Estado con la religión mayoritaria del pueblo somalí, adaptando los preceptos marxistas-leninistas a las circunstancias locales. El énfasis principal fue puesto en los principios islámicos de progreso social, igualdad y justicia, que el gobierno sostuvo junto al socialismo científico y su autogestión, la participación pública y el poder popular, así como la propiedad directa de los medios de producción. Mientras el PSRS animó a la propiedad privada en escalas limitadas, el Gobierno somalí fue esencialmente socialista.[4]