República romana


La República romana[2]​ (en latín: Rēs pūblica Populī Rōmānī, Rōma o Senātus Populusque Rōmānus)[n. 1]​ fue un periodo de la historia de Roma caracterizado por el régimen republicano como forma de estado, que se extiende desde el 509 a. C., cuando se puso fin a la Monarquía romana con la expulsión del último rey, Lucio Tarquinio el Soberbio, hasta el 27 a. C., fecha en que tuvo su inicio el Imperio romano con la designación de Octaviano como princeps y Augusto.

La República romana consolidó su poder en el centro de Italia durante el siglo V a. C. y, entre los siglos IV y III a. C., se impuso como potencia dominante de la península itálica, sometiendo y unificando a los demás pueblos itálicos.[3][4]​ y enfrentándose a las polis griegas del sur de la península.[5]​ En la segunda mitad del siglo III a. C. proyectó su poder fuera de Italia, lo que la llevó a una serie de enfrentamientos con las otras grandes potencias del Mediterráneo, en los que derrotó a Cartago y Macedonia, anexionándose sus territorios.

En los años siguientes, siendo ya la mayor potencia del Mediterráneo, se expandió su poder sobre las polis griegas; el reino de Pérgamo fue incorporado a la República y en el siglo I a. C. conquistó las costas de Oriente Próximo, entonces en poder del Imperio seléucida y de los piratas cilicios. Durante el periodo que abarca el final del siglo II a. C. y el siglo I a. C., Roma experimentó grandes cambios políticos, provocados por una crisis consecuencia de un sistema acostumbrado a dirigir solo a los romanos y no adecuado para controlar un gran imperio. En este tiempo se intensificó la competencia por las magistraturas entre la aristocracia romana, creando irreconciliables fracturas políticas que sacudirían a la República con tres grandes guerras civiles; estas guerras terminarían destruyendo la República, y desembocando en una nueva etapa de la historia de Roma: el Imperio romano.

Según la leyenda, Tarquinio el Soberbio fue derrocado en 509 a. C. por un grupo de nobles liderados por Lucio Junio Bruto. Se dice que Tarquinio hizo una serie de intentos para retomar el trono, incluida la Conspiración Tarquiniana,[6]​ la guerra contra Veyes y Tarquinia,[7]​ y finalmente la guerra entre Roma y Clusium,[n. 2]​ todos sin éxito. La monarquía histórica, probablemente se derrocó rápidamente, pero los cambios constitucionales que ocurrieron inmediatamente después posiblemente no fueron tan extensos como la leyenda sugiere. Quizás el cambio más importante fue el del líder ejecutivo. Antes, un rey era elegido por los senadores por un período de por vida, pero con los nuevos cambios, dos cónsules eran elegidos por los ciudadanos por un período anual.[9]​ Cada cónsul controlaría a su compañero, y su mandato limitado les permitía ser acusados si abusaban de los poderes de su cargo. Los poderes políticos consulares, cuando se ejercían conjuntamente, no eran diferentes de los del ex rey.[10]


Un denario emitido en el 56 a. C. que muestra en el anverso el busto de la diosa Diana, y en el reverso a Boco I ofreciendole a su aliado Sila un olivo, también se puede observar a Jugurta junto a Sila con las manos atadas.
Cicerón, busto del siglo I a. C., Museos Capitolinos.
Craso, busto en el Louvre.
Julio César, estatua de bronce en Rímini.
Ubicación de los pueblos y las ciudades en las cercanías de Roma.
Los Dioscuros luchando en la batalla del lago Regilo, ilustración de J.R. Weguelin para el libro Lays of Ancient Rome, de Thomas Macaulay.
Breno y su parte del botín, por Paul Jamin.
Territorio romano en 338 a. C.
Esquema de los movimientos de Pirro y su ejército
Primera y segunda guerras púnicas.
«Por tanto, creo que Cartago debe ser destruida», frase atribuida a Catón el Viejo.
Grecia c. 200 a. C.
Representación simplificada de la conquista de Hispania.
Casco de un gladiador. La tercera guerra servil enfrentó a Roma contra sus propios esclavos y gladiadores.
Ruta de los invasores cimbros y teutones.
Busto de Mitrídates VI.
Campañas de César en la Galia.
La batalla de Accio (1672), por Lorenzo A. Castro, Museo Marítimo Nacional.
La muerte de Cleopatra (1658), por Guido Cagnacci.
El foro romano.
Mapa de la máxima extensión de la República romana.