Reproducción sexual


La reproducción sexual es el proceso de crear un nuevo organismo descendiente a partir de la combinación de material genético de dos organismos con material genético similar, comenzando con un proceso que se denomina meiosis, que es un tipo especializado de división celular; el cual se produce en organismos eucariotas.[1][2]​ Los gametos son los dos tipos de células especiales, uno más gigante, el femenino, y otro más diminuto, el masculino. La fusión de estas dos células se llama fecundación y esta crea un cigoto, que incluye material de los dos gametos en un proceso que se llama recombinación genética donde el material genético, el ADN, se conjuga para que las secuencias de los cromosomas homólogos se alineen. A continuación se producen otras dos divisiones celulares más, para producir cuatro células hijas con la mitad de cromosomas de cada una de las dos células del padre, y el mismo número que tienen los padres, aunque puede ocurrir la auto-fertilización. Por ejemplo, en la reproducción humana cada célula humana contiene 46 cromosomas (23 pares), mientras que los gametos, solo contienen 23 cromosomas, así el hijo tendrá 23 cromosomas de cada padre recombinadas genéticamente en 23 pares.

La evolución de la reproducción sexual es uno de los principales rompecabezas debido al hecho de que la reproducción asexual la debe poder superar porque cada organismo joven puede cargar sus propias descendientes, lo cual implica que la población asexual tiene una capacidad intrínseca para crecerse más rápido con cada generación.[3]​ Este costo de 50 % es una desventaja de aptitud de la reproducción sexual.[4]​ Lo que se llama el costo doble del sexo incluye este costo mientras el hecho que un organismo solo puede pasar 50 % de sus propios genes a cada uno de sus descendientes representa un segundo costo. Una ventaja definitiva de la reproducción sexual es que impide la acumulación de mutaciones genéticas.[5]

La selección sexual es un tipo de selección natural, en la cual algunos individuos se reproducen con más éxito que otros en una población debido a la selección intersexual.[6][7]​ Se ha descrito como una «fuerza evolutiva que no existe en las poblaciones asexuales».[8]

Las procariotas, cuyos células tienen material adicional o transformado, se reproducen a través de la reproducción asexual aunque a veces, en la transferencia genética horizontal, pueden exhibir procesos como la conjugación procariota, la transformación y la transducción, las cuales son similares a la reproducción sexual a pesar de no acabar en reproducción.


En la primera etapa de la reproducción sexual, 'meiosis', el número de cromosomas es reducido de un número diploide (2n) a uno haploide (n). Durante la 'fertilización', los gametos haploides se unen para formar un cigoto diploide y restablecer el número original de cromosomas (2n).