Retórica


La retórica es, desde su fundación disciplinar aristotélica, la «ciencia del discurso», otorgando a éste una finalidad persuasiva y teniendo como objeto los asuntos generales. La retórica devino de inmediato, siguiendo su propia matriz, teoría literaria y, por tanto, disciplina de la serie modernamente denominada ciencia de la literatura. En un sentido reciente y muy general, es disciplina relativa distintos campos de conocimiento (ciencia de la literatura, ciencia política, publicidad, periodismo, ciencias de la educación, ciencias sociales, derecho, estudios bíblicos, música, etc.), que se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje, puestos al servicio de una finalidad persuasiva o estética, añadida a su finalidad comunicativa.[1]​ La retórica tiene su origen en la Grecia clásica, donde se entendía, como se sugiere en la voz latina ars bene dicendi, como la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario. Etimológicamente, retórica es un helenismo que proviene del griego ρητορική [τέχνη], «rhetorikè (téchne)».

La retórica se configura como un sistema de procesos y recursos que actúan en distintos niveles en la construcción de un discurso. Tales elementos están estrechamente relacionados entre sí y todos ellos repercuten en los distintos ámbitos discursivos.

En principio, la retórica se ocupó de la lengua hablada, pero su saber trascendió al discurso escrito e influyó poderosamente en la literatura cuando la palabra escrita ganó prestigio en el régimen imperial en Roma, si bien el discurso escrito suele considerarse como una transcripción limitada o imitación estrecha del discurso oral, en la actualidad, la retórica ha vivido un gran resurgimiento y sus enseñanzas se utilizan en publicidad, la academia, la política, así como en la defensa de puntos de vista durante los juicios civiles. Por otro lado, gracias a las nuevas tecnologías audiovisuales podemos hablar de una retórica de la imagen, ya que mediante una imagen o vídeo podemos hablar sobre algo utilizando figuras retóricas (metáfora, metonimia, prosopopeya, personificación, etc.).

La retórica ocupó un lugar importante en el sistema educativo antiguo y medieval, y hasta el romanticismo su significación fue crucial dentro de las disciplinas humanísticas.

Son tres procesos complementarios los que conformaban el aprendizaje de la retórica: el estudio de los preceptos, la imitación de modelos y la práctica personal.

La elaboración del discurso verbal y su exposición ante un auditorio son aspectos que exigen la atención a cinco dimensiones que se complementan. El discurso está conformado por la inventio, la dispositio y la elocutio;


Demóstenes ejercitándose en el uso de la palabra, tela de Jean-Jules-Antoine Lecomte du Nouy (1842-1923).
Personificación de la elocuencia, grabado del siglo XV, probablemente de Ferrara, Italia.
Pintura que ilustra la Retórica, una de las siete artes independientes, de Pieter Isaacsz.
Polimnia, musa de la poesía-lírica-sacra, obra romana en mármol del siglo II.
La retórica fue la primera de las « siete artes liberales » del mundo greco-romano, junto a la gramática, la dialéctica, la geometría, la aritmética, la astronomía, y la música.
«Platón y Aristóteles» o la «filosofía». Tablero de mármol que proviene de la fachada norte, registro inferior, del Campanile de Florencia.[7]
Busto de Marco Tulio Cicerón, el gran orador romano.
Cuatro fotos de Adolf Hitler, septiembre de 1930.