Revolución de Febrero


La Revolución de Febrero de 1917 en el Imperio ruso marcó la primera etapa de la Revolución rusa de 1917. Causó la abdicación del zar Nicolás II, puso fin a la monarquía rusa y llevó a la formación de un Gobierno provisional. Esta revolución nació como reacción a la política realizada por el zar, su negación a otorgar reformas políticas liberalizadoras y a la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, que había infligido grandes penurias a la población. El régimen naciente resultó de una alianza entre liberales y socialistas que debía dar paso a un ejecutivo elegido democráticamente y una asamblea constituyente.[1]

A las crecientes pero estériles conspiraciones contra el gobierno autocrático de finales de 1916 se unieron las penurias de la población, cada vez mayores, que produjeron protestas a comienzos de 1917. A principios de año, al descontento político por la falta de reformas se sumaron las privaciones de la población, muy perjudicada por la gran inflación y el desabastecimiento de alimentos y productos básicos. A comienzos de 1917, la incompetencia gubernamental, el descrédito y oposición a cualquier cambio político del monarca, las divisiones entre los políticos, el desapego de la sociedad educada con la autocracia, la crisis económica, la reaparición de anteriores tensiones sociales y económicas, el hartazgo de la guerra y el resurgimiento de los partidos revolucionarios favorecían un cambio.[2]

La revolución se limita habitualmente a cinco días de comienzos de marzo[nota 1]​ aunque los acontecimientos políticos desencadenados por las protestas duraron alrededor de una semana. Tradicionalmente se consideran dos factores como causantes de la revolución: las manifestaciones populares espontáneas por las malas condiciones de vida y las actividades de la oposición liberal y los mandos militares contra el gobierno imperial.[3]


Manifestación a favor de la república en Petrogrado durante la Revolución de Febrero.
Fábrica Putílov a comienzos del siglo xx. El cierre de la factoría por la dirección acentuó el descontento de los trabajadores de la capital y favoreció la extensión de las protestas que comenzaron al día siguiente, 23 de febrerojul./ 8 de marzogreg..
Cola del pan a comienzos de 1917 en Petrogrado. El creciente desabastecimiento desencadenó las protestas que desembocaron en la revolución.
Nicolás II de Rusia, hubo de abdicar a los pocos días de estallar las protestas, incapaz de aplastar las revueltas contra su gobierno autocrático.
El ministro de Interior, el desprestigiado Aleksandr Protopópov.
Manifestantes recorriendo Nevski Prospekt.
Multitud en la plaza Známenskaia.
Arresto de un «faraón» —policía— por soldados amotinados. La policía fue el principal sostén del Gobierno hasta su eliminación por las tropas revolucionarias.
Artillería en Liteini Prospekt.
Petrogrado durante la Revolución de Febrero.
Miembros del Comité provisional de la Duma Estatal, entre ellos el social-revolucionario Aleksandr Kérenski —segundo por la derecha, de pie— y el presidente de la Duma, Mijaíl Rodzianko —primero por la derecha, sentado.
Nicolás II y su hijo el zarévich Alexis, en el que el primero abdicó antes de hacerlo por ambos y tratar de entregar el trono al gran duque Miguel.
El gran duque Miguel, hermano del zar, rechazó el trono, poniendo fin a la dinastía Románov y dejando paso a la república.
Representación de la abdicación de Nicolás en su tren en Pskov, ante el general Ruzski, sus dos edecanes y los delegados de la Duma Aleksandr Guchkov y Vasili Shulguín el 2 de marzojul./ 15 de marzo de 1917greg..
El acta de abdicación de Nicolás II.
Ministros del Gobierno provisional.
Reunión del Sóviet de Petrogrado, que acabó compitiendo con el gobierno provisional por la autoridad política en el país.