Revolución de Octubre


La Revolución de Octubre, también conocida como Revolución bolchevique, Octubre Rojo y como Gran Revolución Socialista de Octubre [1][nota 1]​ según tanto la historiografía oficial de la antigua Unión Soviética como de acuerdo a algunos grupos comunistas (particularmente los antirrevisionistas), fue la segunda fase de la Revolución rusa de 1917, tras la Revolución de Febrero.[nota 2]​ La fecha 25 de octubre de 1917[nota 3]​ corresponde al calendario juliano vigente en la Rusia zarista, después abolido por el nuevo Gobierno bolchevique. En el resto del mundo occidental, bajo el calendario gregoriano, los sucesos se iniciaron el día 7 de noviembre de 1917.

La insistencia del Gobierno provisional en continuar la guerra —muy impopular— impedía la aplicación de las profundas reformas que exigía la población.[2]​ La ausencia de estas hizo que el programa bolchevique, reflejado en sus consignas de «Paz, pan y tierra» y «Todo el poder para los sóviets» (consejos), ganase partidarios rápidamente en el otoño de 1917.[2]​ La crisis económica, que se había agravado desde el verano, la amenaza del frente para los soldados de la capital, la desilusión con la falta de reformas gubernamentales y el respaldo al Gobierno provisional de la mayoría de los partidos favoreció a los bolcheviques, que desencadenaron una intensa campaña de propaganda en la capital, por entonces Petrogrado.[2]​ Entre las clases más desfavorecidas de la urbe, el rechazo a los sacrificios para continuar la guerra y a seguir en Gobiernos de coalición con los kadetes después del golpe de Kornílov era general.[2]

A pesar de la aparente debilidad del Gobierno provisional, pocos días antes de la revolución quedó claro que una insurrección armada contra el Gobierno provisional por parte exclusivamente de los bolcheviques —como defendía Vladímir Lenin— sería rechazada por las masas. Se aprobó entonces la toma del poder, pero siguiendo una estrategia defensiva, dirigida principalmente por León Trotski, que consistía en asegurarse el traspaso del poder durante el II Congreso de los Sóviets a punto de celebrarse.[3]​ Sería el Sóviet de Petrogrado y no el partido el que tomase el poder y cualquier intento de resistencia del Gobierno se presentaría como un ataque contrarrevolucionario.[3]​ La orden gubernamental de enviar parte de la guarnición al cercano frente desató la revolución.[3]


Lenin, principal dirigente bolchevique, presionó con firmeza al Comité central del partido bolchevique para que derrocase al debilitado Gobierno provisional antes de la celebración del II Congreso de los Sóviets.
Lev Kámenev, principal dirigente de la corriente bolchevique más moderada, opuesta a la toma del poder por la fuerza como exigía Lenin, leyendo el Pravda. Esta corriente consideraba que el análisis de este era erróneo, que la situación no favorecía la insurrección y prefería la cooperación con otras organizaciones socialistas y una estrategia de cambio menos extremista y más gradual.
El Palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional y último lugar que tomaron los insurrectos. Su asedio apenas causó bajas.
Guardias rojos en Petrogrado. Favorables a los bolcheviques, su valor militar era dudoso.
Kérenski, presidente del desprestigiado Gobierno provisional que hubo de enfrentarse al levantamiento.
Guardias rojos frente al Instituto Smolny, centro de la Revolución de Octubre.
León Trotski, revolucionario ruso y principal organizador de la revolución en Petrogrado.
Distribución de fuerzas y acontecimientos de la revolución en Petrogrado.
Marinos revolucionarios; participaron en diversas acciones durante la Revolución de Octubre del lado del CMR y constituían una de las fuerzas militares más favorables a los bolcheviques.
Proclamación del derrocamiento del Gobierno provisional por el Comité Militar Revolucionario (Voenrevkom) del Sóviet de Petrogrado.
Defensores del Palacio de Invierno, entre los que se contaba el «batallón de la muerte», formado por mujeres.
El crucero Aurora a comienzos del siglo XXI. Un disparo de fogueo de sus cañones de proa señaló el comienzo del asalto final al Palacio de Invierno y ahuyentó a parte de sus defensores, atemorizados por la tremenda detonación. Más tarde participó en el bombardeo del palacio, que apenas causó desperfectos en el edificio.
Tropas favorables al Comité Militar Revolucionario en las calles de Petrogrado.
Delegados del Segundo Congreso de los Sóviets.