David


David (hebreo: דָּוִד, Dwd, «amado» c. 1040-966 a. C.) es un personaje de la Biblia, su vida y obra se describen en los libros de Samuel y las Crónicas, mientras su ancianidad y su muerte se narran al comienzo de I Reyes. Según los escritos sagrados, fue sucesor de Saúl como segundo monarca del Reino Unido de Israel, que expandió significativamente[3]​ hasta controlar las ciudades de Jerusalén, Samaria, Petra, Zabah y Damasco.[4]

A David se le atribuye la autoría del Libro de los salmos, basada en menciones de diversos libros de la Biblia y en los títulos de los propios salmos,[5]​ aunque la crítica textual pone de manifiesto las dificultades de tal atribución.[6]​ Se le considera como uno de los grandes gobernantes del Antiguo Israel y, por tanto, una figura histórica emblemática en el sionismo moderno. Es reconocido como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo y el islam.[7]

La Biblia describe a David como un rey justo, valiente, apasionado; guerrero, músico y poeta, no exento de pecados. Según la Biblia, fue elegido por Dios mismo para gobernar Israel. Aparentemente vivió entre los años 1040 y 966 a. C., reinó en Judá entre el 1010 y 1006 a. C. y sobre el reino unido de Israel entre el año 1006 y el 966 a. C.

Los Libros de Samuel son la crónica principal de su vida y su reinado, crónica que continúa con sus descendientes en el Libro de los Reyes.

La vida de David es importante para el judaísmo y el cristianismo. Su biografía se basa casi exclusivamente en los libros de Samuel, donde se lo describe además como «rubio, de hermosos ojos, prudente y muy bella presencia».[8]

David perteneció a la familia de Isaí, de la tribu de Judá. Según 1 Samuel 16:11 y 1 Samuel 17:12, era el menor de los ocho hijos de Isaí y, como era costumbre en esos tiempos, el menor era el más postergado y al que se le daban las tareas pastoriles. Tres de sus hermanos mayores fueron soldados del rey Saúl. Samuel, el profeta, viajó hasta Belén, por mandato de Dios, para buscar al nuevo «ungido». Los candidatos -dijo Dios- debían ser de la familia de Isaí.


Samuel consagrando a David, Dura Europos, Siria, siglo III d. C.
David und Goliath (1888), litografía en color del artista alemán Osmar Schindler (1869-1927).
Los príncipes bíblicos David y Jonatán se abrazan, miniatura de Don de Dios, manuscrito francés (c. 1300), Biblioteca Británica.
Estampilla israelí dedicada al rey David, 1960. Sus atributos son el arpa y su estrella, símbolo de conjunción.[14]
David y Betsabé, por Lucas Cranach el Viejo, 1526.
La muerte de Absalón por Gustave Doré
Sistro de los tiempos davídicos.[38]
"Y David y toda la Casa de Israel tocaban [...] sistros y címbalos de dedo (Tanaj, 2 Samuel 6:5).[39]