Misa tridentina


La misa tridentina es la misa del rito romano reformada bajo el papa Pío V por pedido del Concilio de Trento y establecida en el Misal romano de 1570, que fue sometido a modificaciones menores en las ediciones posteriores hasta la del 1962.[3]

El calificativo de «tridentina» se refiere a su origen, ya que fue por pedido del Concilio de Trento[4]​ que el papa san Pío V hizo la reforma deseada por dicho concilio.[5]

Se llama también misa latina tradicional, rito tradicional, misa latina (misa en latín – expresión ambigua), misa preconciliar (es decir, de antes del Concilio Vaticano II), misa tradicional.

En el motu proprio Summorum Pontificum de 2007, Benedicto XVI la llamó "forma extraordinaria" del rito romano, pero su sucesor inmediato papa Francisco declaró en el motu proprio Traditionis custodes de 2021 que actualmente hay una sola expresión del rito romano: "los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II".[6]

Pío V, en respuesta a los desafíos de la Reforma protestante, trató de unificar el culto en el Occidente Ordenó que su Misal romano fuese usado en toda la Iglesia occidental, excepto en aquellas regiones y órdenes religiosas que tenían misales anteriores al 1370. La mayoría de esas regiones y órdenes han adoptado desde entonces el Misal Romano, particularmente después del Concilio Vaticano II, quedando solo el rito ambrosiano, el mozárabe, el rito bracarense, y el de los cartujos. Además, algunos pocos individuos y comunidades conservan todavía, por concesión de la Santa Sede y el permiso del obispo diocesano, ritos de otras familias religiosas, como los del Orden de los Hermanos Predicadores y los Carmelitas.

Las formas de la misa romana que existían previas a la misa tridentina, como es comprensible, sufrieron muchas alteraciones durante los siglos. Entre el rito romano original y la misa tal como aparece en los primeros sacramentarios (siglos VI y VII) hay un gran cambio.[7]​ El papa Gregorio Magno (590-604), según dice su biógrafo Juan el Diácono, "eliminó muchas cosas, cambió algunas, agregó algunas".[8]​ Casi dos siglos más tarde, el papa Adriano I (772–795) envió a Carlomagno un libro (conocido como el Hadrianum) que contenía el texto de la liturgia papal de entonces; en los siglos IX y X se operó una fusión entre este material y elementos tomados de las liturgias del Imperio carolingio, y esta fusión "encontró su camino de regreso a Roma y fue posteriormente adoptada allí".[9][10][7]


Elevación del cáliz en una misa solemne tridentina
Altar dispuesto para oficiar la misa tridentina, como indican las sacras. Celebrar ad orientem no es obligatorio para la misa tridentina[1]​ ni excluida para la versión 1970[2]​ de la misa.