Romanticismo


El Romanticismo es un movimiento cultural que se originó en Alemania y en Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos.[1]​ Es considerado como el primer movimiento de cultura que cubrió el mapa completo de Europa. En la mayoría de las áreas estuvo en su apogeo en el período aproximado de 1800 a 1850.[2]​ Luego, cedió su lugar al positivismo, que fomenta el pensamiento crítico y el empirismo como bases del conocimiento y la sociedad.

El Romanticismo es un movimiento crucial para poder comprender la cultura occidental moderna. La filosofía, el arte, la literatura, la música y la política fueron influenciados por él, durante el turbulento periodo que se extendió entre las que se conocen como «revoluciones burguesas», que en su definición política se denominan también «revoluciones liberales». El mundo occidental se había sacudido por la Revolución de las Trece Colonias de Inglaterra en 1776, la Revolución Francesa en 1789 y por la Primera Revolución industrial que empezaba a cambiar la vida tradicionalmente agraria. Por lo tanto, los nuevos modos de vida se debían reflejar en nuevos modos de pensar. El Romanticismo pasó a significar esta nueva experiencia de mundo.[3]

Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, así como a la vida y al ser humano mismo, es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla, e incluso dentro de una misma nación, se manifiestan distintas tendencias, proyectándose ello también en todas las artes.

Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra y Alemania hasta llegar a otros países europeos. Su vertiente literaria se fragmenta posteriormente en diversas corrientes, como el parnasianismo, el simbolismo, el decadentismo o el prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de posromanticismo, del cual derivó el llamado modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, muchas de las corrientes vanguardistas del siglo XX, como el surrealismo, llevaron al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.


Visión romántica de la batalla de Trípoli durante la primera guerra berberisca. Se muestra el momento en que el héroe de guerra estadounidense Stephen Decatur luchaba cuerpo a cuerpo contra el capitán pirata musulmán.
Saturno devorando a un hijo, una de las Pinturas negras de Goya, realizada durante el Trienio Liberal (1820-1823), y que, bajo una capa mitológica, alude a la famosa frase de Vergniaud poco antes de ser guillotinado: «La Revolución devora a sus propios hijos».
La libertad guiando al pueblo, de Delacroix, 1830, Museo del Louvre. Obra en la que el pintor canta a la Revolución de 1830.