Salvatore Riina


Salvatore Totò Riina (Corleone, 16 de noviembre de 1930-Parma, 17 de noviembre de 2017) fue un mafioso italiano y uno de los más famosos miembros de la Cosa Nostra siciliana. Apodado la Bestia (la Belva), el Jefe de Jefes ('U Capu di 'i Capi en siciliano), el Retaco, o a veces el Corto ('U Curtu en siciliano) debido a su pequeña estatura. Nunca nadie se atrevió a nombrar ante él ninguno de sus apodos, solo los muy cercanos le podían decir Totò. Se dice que durante su larga carrera criminal asesinó personalmente a unas 40 personas y se cree que ordenó la muerte de otras 110.

Durante la década de 1980 y principios de la década de 1990, Riina y su familia mafiosa, los Corleonesi, desarrollaron una despiadada campaña de violencia tanto contra los clanes rivales como contra el estado, que culminó con el asesinato de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino; lo cual causó un rechazo público a la Mafia y llevó a una redada masiva por parte de las autoridades, resultando en la captura y el encarcelamiento de Riina y gran parte de sus asociados.

Riina nació y creció en Corleone. A los 13 años perdió a su padre y a su hermano pequeño Francesco tras una explosión al tratar de sacar la pólvora de una bomba de la Segunda Guerra Mundial. Su hermano Gaetano quedó herido mientras que Totò salió ileso. En estos años conoció al mafioso Luciano Litigio con quien emprendió robos de gavillas de trigo y ganado. A los 18 años, se unió a la cosca local, los Corleonesi, tras cometer un asesinato para ellos. En 1949, es detenido tras matar a tiros a un hombre, por lo que pasó 6 años en prisión por homicidio doloso.

Michele Navarra fue el cabecilla de los Corleonesi hasta 1958, cuando muere tiroteado por orden de Luciano Leggio, un despiadado mafioso de treinta y tres años que entonces se convirtió en el nuevo jefe. Junto a Totó Riina y Bernardo Provenzano (dos de los ejecutores del asesinato de Navarra), Leggio comenzó a incrementar el poder de los Corleonesi. Debido a sus orígenes en un pueblo relativamente pequeño, los Corleonesi no constituyeron un elemento importante en la mafia siciliana durante la década de 1950, en comparación con otras familias situadas en la capital, Palermo. Subestimándolos, los jefes palermitanos solían referirse a los Corleonesi como i viddani - "los campesinos".