Territorio (animal)


En etología, sociobiología y ecología del comportamiento, el término territorio se refiere a cualquier área sociográfica que un animal de una particular especie consistentemente defiende contra conespecíficos (y, ocasionalmente, contra individuos de otras especies). Los animales defensores de territorios son conocidos como animales territoriales.

La idea del territorio animal fue introducida por el ornitólogo británico Eliot Howard en una publicación de 1920. En los años 1930, se desarrolla más por la ornitóloga estadounidense Margaret Morse Nice con estudios sobre el ave Melospiza melodia. Y fue ampliamente popularizado por Robert Ardrey en su libro El Imperativo Territorial, siendo tan popular este libro que generó una exagerada percepción de la importancia territorial en etología social. En realidad solo una minoría de especies mantienen territorios con límites bien definidos, donde viven y encuentran los recursos necesarios.

Los ejemplos más relevantes de «territorio clásico» son las aves y los peces. Estos animales defienden los territorios en que tienen sus sitios de anidación y recursos suficientes de alimento para ellos y su descendencia. La defensa raramente toma la forma de lucha real, lo más común son los despliegues.

Los invertebrados que muestran territorialidad incluyen algunas hormigas, abejas o caracoles marinos como Lottia gigantea.[1]

El ave Erithacus rubecula y el pez Betta splendens producen fuertes coloraciones para avisar de su territorialidad.

Muchos mamíferos territoriales usan el marcado territorial con olores para señalar los límites de sus territorios: deposiciones de orina o heces, o frotando partes de sus cuerpos con secreciones de glándulas odoríferas especializadas contra el sustrato.


Foca elefante del Norte (Mirounga angustirostris) luchando por el territorio.
Dos ejemplares territoriales de Falco sparverius atacando un ratonero de cola roja (Buteo jamaicensis).
Obreras Oecophylla smaragdina (altamente territoriales) haciendo un nido en Tailandia.