Testudines


Las tortugas (Testudines) o quelonios (Chelonia) forman un orden de reptiles (Sauropsida) caracterizados por tener un tronco ancho y corto, y un caparazón que protege los órganos internos de su cuerpo.

La característica más importante del esqueleto de las tortugas es que una gran parte de su columna vertebral está soldada a la parte dorsal del caparazón. El esqueleto hace que la respiración sea imposible por movimiento de la caja torácica; se realiza principalmente por la contracción de los músculos abdominales modificados que funcionan de modo análogo al diafragma de los mamíferos y por movimientos de bombeo de la faringe.[2]​ Aunque carecen de dientes, tienen un pico córneo que recubre su mandíbula, parecido al pico de las aves.

Al igual que todos los reptiles, las tortugas son animales ectotérmicos, lo que significa que su actividad metabólica depende de la temperatura externa o ambiental. Las tortugas mudan la piel; sin embargo, a diferencia de los lagartos y serpientes, lo hacen poco a poco. También mudan o desprenden los escudos del caparazón, individualmente y aparentemente sin un orden determinado. Las tortugas son diápsidas de manera secundaria, ya que carecen de fosas temporales. De manera análoga, poseen emarginaciones temporales, bordes cóncavos en la región temporal que sirven para la inserción muscular. [3]

Se caracterizan por su lento desplazamiento, lo que conllevó la expresión coloquial "a paso de tortuga".

La estructura, forma y colorido del caparazón de las tortugas varía de una especie a otra. Están compuestos por gruesas placas óseas internas, osificaciones de la dermis que se sueldan a las vértebras y a las costillas; son una excepción las especies de la familia Trionychidae, en las que dichas placas están reducidas o son cartilaginosas (ricas en calcio). Sobre estas placas óseas se extiende uno de los siguientes revestimientos:

Las tortugas que presentan revestimiento cutáneo son las tortugas de caparazón blando (familia Trionychidae) y la tortuga nariz de cerdo (Carettochelys insculpata). También la tortuga marina laúd (Dermochelys coriacea) tiene revestimiento cutáneo pero fortalecido con numerosas láminas óseas pequeñas. El resto de las tortugas tiene un caparazón formado por placas óseas con revestimiento de escudos queratinosos. Dichas placas no coinciden en número, posición ni tamaño con los escudos, lo que proporciona rigidez y solidez a ese tipo de caparazón.


Detalle del rostro de Trachemys scripta elegans, galápago de Florida
8) Emarginaciones temporales
Placas córneas del caparazón de una tortuga. A) Espaldar B) Plastrón.
Placas óseas del caparazón de una tortuga. A) Espaldar. B) Plastrón.
Harriet una tortuga de Islas Galápagos.
Odontochelys, la tortuga más antigua conocida.
Reconstrucción de Eunotosaurus, un antepasado transicional de las tortugas.
Chelodina longicollis, un pleurodiro, uno de los subórdenes actuales de tortugas
Trachemys scripta elegans, es común verla como mascota
Morrocoy Sabanero o Geochelone carbonaria
Macrochelys temminckii, un quelídrido.
Chelonia mydas, un quelónido.
Tortugas en jardín botánico de la UNAM, México
Galápago europeo, un emídido