Titán (mitología)


En la mitología griega, los titanes (en griego antiguo Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosas deidades que gobernaron antes de Zeus; al menos el gobierno de Crono se sitúa durante la legendaria edad de oro.[1]​ El nombre colectivo de las titánides (Τιτανíδες) —titanes femeninos— no fue muy usado en textos griegos, y en todo caso aparece en fuentes tardías.[2]​ Por su abolengo estos seres también son denominados con el patronímico de Uránidas (Ουρανιδαι).[3]​ A pesar de su prominencia los textos suelen referirse a los titanes como sinónimo de seres muy antiguos y se cree que sus nombres fueron invenciones de Hesíodo, a quienes poetas posteriores siguieron. No se ha registrado ningún culto hacia los Titanes en la antigua Grecia, y lo más probable es que Hesíodo los copiara de otras teogonías del Próximo Oriente.[4]​ De hecho, fuera de los textos cosmogónicos los Titanes apenas son mencionados de manera individual más allá de Crono, Océano o Jápeto; incluso para Homero Hiperión es tan solo un mero epíteto de Helio[5]​. Su inclusión individual en los mitos suele referirse como meros eslabones genealógicos entre los dioses primordiales y los dioses olímpicos[6]​; Ovidio ya se hace eco de esta particularidad, cuando nos cuenta que Leto es «hija de un tal Ceo».[7]

Los titanes fueron doce en número ya desde su primera aparición literaria en la Teogonía de Hesíodo[8]​; aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade una decimotercera: Dione[9]​, diosa preolímpica cuyo santuario se encontraba en Dodona.[10]​ Sin embargo Homero considera a Océano como padre de los dioses, y como tal lo describe como un primordial y no como uno de los Titanes.[11]​ De la misma manera los Titanes sirven en el mito como un contraste: ellos son los viejos dioses desplazados y relacionados con el mundo ctónico, en oposición a los dioses olímpicos, generación más joven que gobierna desde el monte Olimpo.[12]


La Caída de los Titanes, de Rubens.
Cabeza de un Titán (Museo Arqueológico Nacional de Atenas).