Tito Livio


Tito Livio[a]​ (Patavium, 59 a. C.-ibídem, 17 d. C.)[2]​ fue un historiador romano que escribió una monumental historia del Estado romano en ciento cuarenta y dos libros (el Ab Urbe condita), desde la legendaria llegada de Eneas a las costas del Lacio hasta la muerte del cuestor y pretor Druso el Mayor.

Nacido y muerto en Patavium, la actual Padua, al momento de su nacimiento importante ciudad romana de la Galia Cisalpina (territorio de la Italia septentrional, políticamente anexado, antes de su muerte, en el año 42 a. C., a la Italia romana propiamente dicha),[3]​ se trasladó a Roma con 24 años. Se le encargó la educación del futuro emperador Claudio. Tito Livio escribió una historia de Roma, desde la fundación de la ciudad hasta la muerte de Nerón Claudio Druso en 9 a. C., Ab Urbe condita libri (a veces conocida como las Décadas). La obra constaba de 142 libros, divididos en décadas o grupos de diez libros. De ellos, solo treinta y cinco han sobrevivido, los numerados del 1 al 10 y del 21 al 45.

Los libros que han llegado hasta nosotros contienen la historia de los primeros siglos de Roma, desde la fundación en el año 753 a. C. hasta 292 a. C., relatan la segunda guerra púnica y la conquista por los romanos de la Galia, de Grecia, de Macedonia y de parte de Asia Menor.

Floro escribió un Epítome de todos sus libros, obra que ha sobrevivido y nos permite conocer cual era el plan seguido por Tito Livio y el orden en el que narraba los acontecimientos.

Se basó en Quinto Claudio Cuadrigario, Valerio Antias, Antípatro, Polibio, Catón el Viejo y Posidonio. Por lo general se adhiere a una de las fuentes, que luego completa con las otras, lo que a veces hace que se encuentren duplicados, discrepancias cronológicas e incluso inexactitudes.

Tito Livio se transformó pronto en un clásico; en la Edad de Plata cosechó los elogios de Lucio Anneo Séneca, Marco Fabio Quintiliano y Plinio el Joven; Silio Itálico lo usó como fuente para su Punica y en el siglo II Floro resumió la obra de Livio en dos volúmenes. Apiano bebió de Livio en sus tratados Sobre Iberia y La guerra de Aníbal. Dion Casio y Amiano Marcelino lo imitaron. Luego su figura se difuminó un tanto a pesar de la admiración de Orosio y Casiodoro y volvió a resurgir en época carolingia gracias a Fridugio de Tours, Lupus de Ferrières y el obispo alemán Theatbert de Duurstede. Por otra parte, Thomas Becket copió un manuscrito de la tercera década durante su destierro en Francia (1164-1170) y se lo llevó a Canterbury.


Ab Urbe condita, 1714