Pintura de género


Pintura de género es un tipo de obra artística, principalmente pictórica, en la que se representan escenas cotidianas en interiores o exteriores. Algunos autores las mencionan como espejo del costumbrismo generado por el Romanticismo y precedente del Realismo surgido en el siglo xix.[1][2]

El origen del término se encuentra en Diderot, que en sus Essais sur la peinture (1766) calificó de genre la pintura de paisajes, bodegones y escenas de la vida cotidiana. Poco más tarde se extendió y generalizó con Quatremère de Quincy, quien reservó el concepto peinture de genre para las escenas de la vida cotidiana.[3]

Tradicionalmente ha estado considerada como un género menor en oposición al gran género que era la pintura de historia. La representación artística de temas cotidianos se consideraba una actividad artística inferior en el Renacimiento y el Barroco, cuando se asumía que el arte tenía un contenido intelectual y creativo que debía volcarse en temas cultos y en ensalzar a personajes de categoría, de las clases altas, o ejemplos nobles del pasado histórico, religioso o mitológico. Por ello la pintura de historia se consideraba el género superior y, en cambio, representar a campesinos y demás población modesta sin un pretexto argumental o moraleja era impropio de los grandes maestros.

Ya en la Grecia clásica se valoraba más la tragedia, esto es, la representación de una acción noble ejecutada por dioses o héroes, que la comedia, que se entendía como las acciones cotidianas de personas vulgares. En este sentido, Aristóteles, en su Poética, acaba dando prevalencia a la ficción poética, pues narra lo que podría suceder, lo que es posible, verosímil o necesario, más que lo realmente sucedido, que sería el campo del historiador. A partir del siglo XVII se empezó a valorar más la representación de aquello que el arte clásico consideraba «comedia»: lo cotidiano, las historias menores de gente vulgar. No por casualidad, las representaciones que hizo Hogarth de sus contemporáneos fueron llamadas por este comic history painting («pintura de historia cómica»).


Danza de campesinos, de Pieter Brueghel el Viejo, h. 1568, óleo sobre lienzo, 114 × 164 cm, Kunsthistorisches Museum, Viena.
Diego Velázquez: Vieja friendo huevos, h. 1618, óleo sobre lienzo, 105 × 119 cm, Galería Nacional de Escocia, Edimburgo, escena de género del Siglo de Oro español.
Hermanos Limbourg: Febrero, miniatura del libro Las muy ricas horas del duque de Berry, 1408-1416, 15,4 x 13,6 cm, Museo Condé, Chantilly. Representación de una escena de género campesina dentro de un libro de horas medievales.
Pieter Brueghel el Viejo: Los ciegos avanzando, 1568, óleo sobre lienzo, 86 × 154 cm, Galería Nacional de Capodimonte, Nápoles. Se trata como una escena de género lo que es una escena moralizante, la llamada Parábola de los ciegos: cuando un ciego guía a otro ciego, solo puede esperarse la desgracia..
Pieter Aertsen: La cocinera, 1559, tabla, 127 × 82 cm, Museos reales de Bellas Artes de Bélgica.
Caravaggio: La buenaventura, h. 1594, óleo sobre lienzo, 99 × 131 cm, Museo del Louvre, París.
Johannes Vermeer: La muchacha de azul leyendo una carta, después de 1664, óleo sobre lienzo, 46,5 × 39 cm, Rijksmuseum, Ámsterdam..
Mujer tocando el shamisen, años 1860, lámina de plata coloreada a mano por Felice Beato.