Trieste


Trieste (en esloveno: Trst; en friulano y en alemán: Triest) es una ciudad situada en el norte de Italia, a orillas del mar Adriático; hace frontera con Eslovenia. Cuenta con 205 593 habitantes (2010) y disfruta de un clima suave y soleado, excepto cuando sopla la bora, un viento que alguna vez al año alcanza los 100 km/h. Es la capital de la provincia del mismo nombre y de la región Friul-Venecia Julia.

Originalmente un asentamiento ilírico la ciudad estuvo más tarde controlada por los carnios. Desde 177 a. C. Tergeste (Regio X Venetia et Histria) estuvo bajo poder romano (terg es un término eslavo que significa mercado). Le fue concedido el estatus de colonia por Julio César, quien menciona Tergeste en sus Commentarii de bello Gallico (51 a. C.). Durante la etapa romana Tergeste fue considerada una "ciudad ilírica" por Artemidoro de Éfeso, el geógrafo griego, y "cárnica" por Estrabón.

En tiempos imperiales pasó a ser la frontera de la "Italia Romana", que se desplazó al este desde el río Timavo hasta Formione (hoy día Risano). La Tergeste romana floreció debido a su posición cercana a Aquilea, la principal ciudad romana de esa zona, e Istria, y también como puerto, del que quedan algunas ruinas visibles. Augusto dotó a la ciudad de murallas en 33-32 a. C., mientras que Trajano hizo construir un teatro en la segunda centuria de nuestra era.

En los primeros tiempos del cristianismo siguió siendo un lugar próspero, y tras la caída del Imperio romano de Occidente (476), Trieste se convirtió en baluarte militar bizantino. En 567 d. C. la ciudad fue devastada por los Lombardos, cuando invadieron el norte de Italia. En 788 pasó a formar parte del Reino de los Francos, bajo la autoridad de un conde-obispo. Desde 1081 formó parte del Patriarcado de Aquilea, hasta que, a finales del siglo XII, se constituyó como municipio medieval independiente. Debido a las continuas agresiones por parte de la República de Venecia, en 1382 Trieste pidió la protección del duque de Austria, Leopoldo IV.

En 1719 la ciudad se convirtió en puerto franco y, dado que era la única salida al mar Adriático de Austria, el gobierno imperial realizó en él grandes inversiones.

La ciudad se desarrolló, convirtiéndose en 1867 en capital de la región del Litoral Adriático del imperio ("Adriatisches Küstenland"). Aun siendo el único puerto comercial de Cisleitania y el primer puerto comercial del Imperio austrohúngaro, Trieste mantuvo fuertes vínculos culturales con las regiones vecinas de Italia, especialmente Venecia, de tal forma que en el siglo XVIII el dialecto triestino, de tipo veneciano, sustituyó al tergestino, el antiguo dialecto local de tipo friulano. El triestino era uno de los idiomas más usados en el ámbito familiar y en las reuniones sociales informales.


Restos de arco romano en el casco antiguo.