Sistema de tiempo


El tiempo es una magnitud física creada para medir el intervalo en el que suceden una serie ordenada de acontecimientos. El sistema de tiempo comúnmente utilizado es el calendario gregoriano y se emplea en ambos sistemas, el Sistema Internacional y el Sistema Anglosajón de Unidades.


Según la definición del Sistema Internacional de Unidades, un segundo es igual a 9 192 631 770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio (¹³³Cs), medidos a 0 K. Esto tiene por consecuencia que se produzcan desfases entre el segundo como unidad de tiempo astronómico y el segundo medido a partir del tiempo atómico, más estable que la rotación de la Tierra, lo que obliga a ajustes destinados a mantener concordancia entre el tiempo atómico y el tiempo solar medio.

* El calendario gregoriano computa 365 días solares medios y omite la fracción de 0,2425 días que restan para completar un año gregoriano. Para evitar desfases de tiempo, empleamos el año bisiesto.

El tiempo geológico se divide y distribuye en intervalos irregulares correlativos de tiempo, caracterizados por acontecimientos importantes de la historia de la vida y la Tierra registrados en las rocas. Las divisiones y subdivisiones sucesivas se denominan: eones, eras, periodos, épocas, edades y crones. De esta manera los eones se dividen en eras, las eras en periodos, los periodos en épocas y así sucesivamente.[1]

Las siguientes líneas de tiempo muestran la escala del tiempo geológico: la 1.ª muestra el tiempo completo desde la formación de la Tierra hasta el presente; la 2.ª muestra una vista ampliada del eón más reciente; la 3.ª la era más reciente; la 4.ª el período más reciente; y la 5.ª la época más reciente. Los colores son los estándares para representar las rocas según su edad de formación en los mapas geológicos internacionales.[2]