Utrecht


Utrecht es una ciudad de los Países Bajos, capital de la provincia homónima. Ubicada en la parte central del país, se trata de la cuarta ciudad en importancia de éste.

El topónimo de la ciudad en neerlandés es Utrecht (Acerca de este sonido [ˈytrɛxt] ). En español se ha conocido a la ciudad también como Utrech, Utrique[1]​ y Utreque,[2]​ hoy en desuso.

Situada en las orillas del Rin, fue una destacada fortaleza romana y después un gran centro medieval productor de lana y exportador de ganado vacuno de la apreciada raza frisona. Los orígenes de la ciudad se remontan a época romana. En época del emperador Claudio se ordenó la construcción de una línea defensiva a lo largo del Rin, dando lugar a la línea fronteriza más al norte del imperio. Una de las fortalezas se construyó en un cruce en el río, recibiendo el nombre de Trajectum o Ultra Trajectum. Con el paso del tiempo, y bajo la influencia de los avatares de los diferentes períodos históricos, estos vocablos fueron derivando paulatinamente en diversas formas (Uut- Trecht, Trecht), debido sobre todo a un error de pronunciación hasta alcanzar el nombre actual de Utrecht. En época romana, alrededor de estas fortificaciones (que albergaban una cohorte de 500 soldados) se iría asentando paulatinamente todo un conglomerado de artesanos y comerciantes, además de grupos de familias.

A partir de mediados del siglo III, tribus germánicas fueron periódicamente invadiendo estos territorios. Alrededor del año 275 los romanos no pudieron contener la línea fronteriza norte, teniendo como consecuencia que abandonar Utrecht la mayoría, hubo una parte que se quedó y cruzó con los invasores.

A finales del siglo VII, el misionero inglés Willibrord se estableció en Utrecht, adentrando la doctrina cristiana en estas tierras y erigiéndose, por nombramiento del Papa, en el primer obispo de la zona. En el 723 el rey franco cedió la fortaleza de Utrecht y sus tierras circundantes a la jerarquía eclesial. De esta forma, Utrecht sentaba la base de su posterior papel como centro religioso y económico de primer orden. Baste con mencionar al respecto que, el último Papa no italiano de la Historia, hasta Juan Pablo II, fue de Utrecht, Florenszoon Boeyens Adriaan, Adriano VI, en el año 1522.

La ciudad fue visitada hacia el año 965 por el viajero hispano-judío Ibrahim ibn Ya'qub, quien describe la economía basada no en el cultivo sino en los rebaños y la lana, materia prima de las valiosas capas frisonas. También nota el uso de turba en vez de leña. Utrecht es un centro mercantil sin parangón.[3]


Vista de Utrecht en el siglo XIX de Johannes Bosboom
Vista aérea