Villavicencio


Villavicencio es un municipio colombiano, capital del departamento del Meta y el centro comercial más importante de los Llanos Orientales.[4]​ Está ubicada en el piedemonte de la Cordillera Oriental, al noroccidente del departamento del Meta, en la margen derecha del río Guatiquía. Fundada el 6 de abril de 1840, cuenta con una población urbana aproximada de 552.010 habitantes en 2021.[5]​ Presenta un clima cálido y templado, con temperaturas medias de 24° C y 30°C.

Como capital departamental, alberga las sedes de la gobernación del departamento del Meta, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV), la empresa Electrificadora Del Meta (EMSA), la sucursal del Banco de la República de Colombia y la Cámara de Comercio de Villavicencio (CCV). La ciudad se encuentra a 109 kilómetros (68 mi) al sur de la capital de Colombia, Bogotá,[6]​ a dos horas por la Autopista al Llano.[7]​ La consolidación de Villavicencio como Área Metropolitana está proyectada, junto con los municipios de Acacías, Cumaral y Restrepo.[8][9]

El 23 de octubre de 1970 se adoptaron las insignias oficiales de la ciudad de Villavicencio bajo la administración del alcalde Rito Antonio Mariño Rodríguez:[10]

La historia de Villavicencio se remonta a la época precolombina, en el siglo XVI, cuando el actual territorio villavicense se encontraba ocupado por los indígenas guayupes. Distribuidos en diferentes asentamientos, los guayupes fueron agricultores, pescadores y comerciantes. Productos como el yopo (alucinógeno), plumas, cueros de felino, coca, miel, cera, totumos, madera, pescado, maíz y algodón, así como humanos destinados al sacrificio, fueron objeto de intercambio entre la misma comunidad y entre ésta y los muiscas, en los asentamientos cerca de la cordillera, como el de Guayabetal. El primer español que pisó el lugar donde hoy se ubica Villavicencio fue Pedro de Limpias entre 1536 y 1537, como avanzado de Nicolás de Federmán. Les siguieron Hernán Pérez de Quesada y otros.[12]​ Luego, hacia 1740 los jesuitas fundaron la Hacienda Apiay en la cual evangelizaron comunidades indígenas tanto guayupes como de las tribus vecinas hasta 1790 cuando por motivos de la expulsión de la Compañía de Jesús los terrenos de Apiay fueron adjudicados a Basilio Romero por la Corona Española.

El 6 de abril de 1797 los hermanos Jacinta y Vicente Rey compraron la hacienda Apiay a Antonio Romero por una suma de 50 000 pesos y la heredaron sus hijos quienes vendieron sus derechos de propiedad, dando así, origen a los comuneros de Apiay.


Aspecto de Villavicencio hacia la década de 1860.
Mapa de Villavicencio