Armas de destrucción masiva


Las armas de destrucción masiva (ADM) son armas capaces de eliminar a un número muy elevado de personas de manera indiscriminada y causar grandes daños económicos y medioambientales.

La expresión fue acuñada en 1937,[1]​ se refería más bien al bombardeo aéreo por parte de la Luftwaffe alemana en apoyo del bando sublevado en la guerra civil española,[2]​ siendo el caso más conocido el de Guernica y los bombardeos sobre Barcelona, así como el bombardeo de Cabra por parte de la República, que constituyen las primeras poblaciones bombardeadas en una guerra mediante este tipo de ataque. El uso actual de esta expresión como sinónimo de armas nucleares, biológicas o químicas fue creado en la resolución nº 687 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 1991.[3]​ Esta resolución se refiere a la «amenaza que todas las armas de destrucción masiva suponen para la paz y seguridad», y menciona en particular las nucleares, biológicas y químicas, así como los tres tratados relevantes:

El uso de esta expresión es motivo de controversia. Se popularizó sobre todo durante la crisis de desarme iraquí en 2002. La supuesta posesión de armamento químico por parte del régimen iraquí constituyó una de las principales razones[4]​ y la más divulgada causa para justificar la invasión de Irak de 2003 por parte de Estados Unidos.

A pesar del consenso en los tres tipos de armas antes citados, existen otro tipo de armas ampliamente condenadas por la comunidad internacional, capaces de causar víctimas colaterales en gran número. Entre este tipo de otras armas estarían:

Durante la Guerra Fría, el término "armas de destrucción masiva" se refería principalmente a las armas nucleares. En aquella época, en el mundo occidental se utilizaba el eufemismo "armas estratégicas" para referirse al arsenal nuclear estadounidense. Sin embargo, no existe una definición precisa de la categoría "estratégica", ni considerando el alcance ni el rendimiento del arma nuclear.[5]

Tras la Operación Ópera, la destrucción de un reactor nuclear preoperacional dentro de Irak por parte de la Fuerza Aérea israelí en 1981, el primer ministro israelí, Menachem Begin, respondió a las críticas diciendo que "bajo ningún concepto permitiremos que un enemigo desarrolle armas de destrucción masiva contra el pueblo de Israel". Esta política de acción preventiva contra las armas de destrucción masiva reales o percibidas se conoció como la Doctrina Begin.[6]​.


Se consideran armas de destrucción masiva las nucleares, biológicas y químicas.
Explosión nuclear.
A principios de 2019, más del 90% de los 13.865 armas nucleares del mundo pertenecían a Rusia y Estados Unidos.[10]